Biológicamente, tenemos un solo sistema nervioso, pero se divide en dos partes principales según su ubicación, y se subdivide aún más en ramas especializadas según su función. Así es como se organiza el sistema nervioso único:
1. Divisiones estructurales (dónde se encuentran)
Sistema Nervioso Central (SNC): Está compuesto por el cerebro y la médula espinal. Actúa como el centro de control principal, razón por la cual acertaste al suponer que colocar electrodos de TENS directamente sobre la columna vertebral es una mala idea.
Sistema Nervioso Periférico (SNP): Está formado por todos los nervios que se ramifican desde la médula espinal hacia el resto del cuerpo, incluyendo músculos, piel y órganos. Esta es la parte que afectas de manera segura cuando colocas electrodos de TENS sobre los músculos de la espalda.
2. Divisiones funcionales (qué hacen)
El Sistema Nervioso Periférico se subdivide a su vez en dos sistemas según cómo controlan el cuerpo:
Sistema Nervioso Somático: Controla los movimientos voluntarios (como caminar o levantar el brazo) y transmite información sensorial como el tacto y el dolor al cerebro.
Sistema Nervioso Autónomo: Controla las funciones involuntarias que ocurren de forma automática (como los latidos del corazón, la digestión y la respiración).
3. Las ramas "automáticas"
El sistema autónomo se divide una última vez en dos ramas conocidas que actúan como el acelerador y el freno:
Sistema Nervioso Simpático: Desencadena la respuesta de "lucha o huida", acelerando el ritmo cardíaco cuando estás estresado o en peligro.
Sistema Nervioso Parasimpático: Desencadena la respuesta de "descanso y digestión", calmando el cuerpo y reduciendo el ritmo cardíaco cuando estás a salvo.
Proteger el sistema nervioso simpático significa evitar que se sobrecargue y se estrese de forma crónica. Dado que el sistema simpático es tu motor de "lucha o huida", se sobreexcita fácilmente con el estrés moderno, la cafeína y la falta de sueño.
Proteger este sistema requiere protección física estructural y hábitos diarios que lo mantengan en equilibrio.
1. Protección física contra daños
Protege el cuello y la espalda: Los nervios físicos del sistema simpático recorren toda la columna vertebral. Evita traumatismos de alto impacto usando cinturones de seguridad y equipo deportivo de protección para prevenir lesiones nerviosas físicas.
Evita toxinas nerviosas: El consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas recreativas pueden envenenar directamente y dañar de forma permanente los nervios autónomos.
Controla el azúcar en sangre: La diabetes tipo 2 no controlada daña los pequeños nervios periféricos con el tiempo. Llevar una dieta baja en azúcares y rica en nutrientes previene este daño nervioso.
2. Hábitos diarios para prevenir la "sobrecarga simpática"
Cuando estás constantemente estresado, el sistema simpático permanece "activado", liberando cortisol y adrenalina. Lo proteges induciendo intencionalmente a tu cuerpo al modo parasimpático ("descanso y digestión") para darle un respiro.
El suspiro fisiológico: Realiza dos inhalaciones rápidas por la nariz, seguidas de una exhalación larga y lenta por la boca. Este patrón de respiración rápida reduce de inmediato el ritmo cardíaco y regula a la baja la respuesta simpática.
Limita los estimulantes líquidos: El consumo elevado de cafeína y bebidas energéticas engaña al sistema nervioso simpático, haciéndolo entrar en un falso estado constante de emergencia.
Prioriza el sueño: Tu sistema nervioso se repara físicamente y reduce la presión arterial mientras duermes. Procura entre 7 y 9 horas de descanso de calidad cada noche.
Salpicaduras de agua fría: Salpicarte agua fría en el rostro o tomar una ducha fría breve activa el "reflejo de buceo en mamíferos". Esto estimula el nervio vago, que actúa como un freno de emergencia para el sistema simpático.
Al proporcionarle a tu cuerpo señales claras de "seguridad" mediante la respiración profunda, el descanso y entornos con bajo estrés, evitas que tu sistema nervioso simpático se agote.
Las salpicaduras de agua fría son excelentes para tu sistema nervioso. Cuando el agua fría golpea tu rostro, se activa un mecanismo de supervivencia natural llamado reflejo de buceo en mamíferos. Este reflejo frena de inmediato tu sistema de "lucha o huida" (simpático) al activar el nervio vago.
Lo que hacen las salpicaduras de agua fría
Reducen el ritmo cardíaco: Tu frecuencia cardíaca disminuye casi al instante, lo que ayuda a calmar sensaciones de pánico o ansiedad.
Disminuyen las hormonas del estrés: Obligan a tu cuerpo a salir del modo de estrés y entrar en el modo de "descanso y digestión" (parasimpático).
Aumentan el estado de alerta: El choque rápido incrementa neurotransmisores como las endorfinas, ayudándote a sentirte despierto y renovado.
Cómo hacerlo de forma segura
Dirígete al rostro: Inclínate sobre un lavabo y salpica agua fría específicamente sobre la frente, los ojos y los pómulos, ya que ahí es donde se encuentran los receptores nerviosos más sensibles.
Contén la respiración: Inclínate y aguanta la respiración durante unos segundos mientras aplicas el agua para maximizar el reflejo calmante.
Mantén la duración corta: Solo necesitas de 10 a 30 segundos de salpicaduras para obtener el beneficio completo para el sistema nervioso.
Evítalo si padeces afecciones cardíacas: Si tienes problemas cardíacos graves o antecedentes de latidos irregulares, consulta primero con tu médico, ya que la caída repentina del ritmo cardíaco puede ser estresante para un corazón debilitado.
La parte principal del sistema nervioso involucrada en el Parkinson, la demencia y el autismo es el Sistema Nervioso Central (SNC), que está compuesto por el cerebro y la médula espinal.
Si bien las tres condiciones tienen su origen en el cerebro, son situaciones médicas completamente diferentes. El Parkinson y la demencia implican la destrucción (degeneración) del tejido cerebral, mientras que el autismo es una diferencia neurodevelopmental en la forma en que el cerebro crece y se conecta.
Las regiones y estructuras cerebrales específicas que se ven afectadas difieren significativamente entre estas condiciones:
1. Enfermedad de Parkinson (Centros del movimiento)
El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que daña principalmente las capas medias profundas del cerebro.
Sustancia negra: Esta pequeña región en el tronco encefálico es la zona principal dañada. Las células aquí mueren, deteniendo la producción de dopamina, el mensajero químico responsable del movimiento muscular suave.
Sistema Nervioso Autónomo: A medida que avanza, también daña los nervios autónomos, causando problemas físicos como digestión lenta, estreñimiento y caídas de presión arterial.
2. Demencia (Centros de memoria y pensamiento)
La demencia es un término general para condiciones causadas por daño progresivo y generalizado en las capas de procesamiento del cerebro.
La corteza cerebral: Es la capa externa de "pensamiento" del cerebro. Enfermedades como el Alzheimer destruyen células aquí, arruinando la capacidad del cerebro para procesar el pensamiento, el lenguaje y la lógica.
El hipocampo: Esta estructura cerebral profunda actúa como el archivador de la memoria. Suele ser la primera zona gravemente dañada en la demencia por Alzheimer, causando pérdida de memoria a corto plazo.
Nota sobre el Parkinson: Si la enfermedad de Parkinson se extiende desde los centros del movimiento hacia la corteza cerebral, causa la demencia por Parkinson.
3. Trastorno del Espectro Autista (Diferencias en el cableado y las conexiones)
A diferencia de las otras dos, el autismo no es una enfermedad degenerativa y no significa que el tejido cerebral esté siendo "dañado" o esté muriendo. En cambio, es una condición neurodevelopmental en la que el cerebro desarrolla conexiones estructurales atípicas.
Crecimiento cerebral atípico: En la primera infancia, la corteza frontal (que maneja el comportamiento social) y el cerebro a menudo experimentan un crecimiento rápido excesivo, alterando la forma en que las neuronas se organizan en capas.
La amígdala y el cerebelo: Las variaciones estructurales en la amígdala (que procesa las emociones y el miedo) y el cerebelo (que maneja el equilibrio y la integración sensorial) alteran la forma en que una persona autista interactúa con el mundo y lo percibe.
Desequilibrios químicos: Las sustancias químicas de señalización del cerebro (como el GABA y el glutamato) están equilibradas de manera diferente, lo que con frecuencia mantiene al Sistema Nervioso Periférico Simpático en un estado de hipersensibilidad, fácilmente abrumado.
Se necesita proteger el sistema nervioso si queremos permanecer saludables. En la consulta te enseñaré métodos para mantenerte en un estado relajado y como manejar el estrés diario.